Conexión entre mundo interior y cuerpo.

Conexión entre mundo interior y cuerpo.

Todos nos damos cuenta de forma evidente cuando una persona está radiante. La conexión entre su mundo interior y su cuerpo o mundo exterior: la energía que transmite,  la ilusión en la mirada, la calma en su rostro. De la misma forma, advertimos la tensión, el estrés, la mirada ausente de alguien con desasosiego interno.

Nuestro lenguaje corporal y no verbal dice mucho de nosotros mismos  y de los demás y es algo que reconocemos de forma intuitiva. Un lenguaje universal.

Cuando sentimos algún tipo de conflicto, estrés, tristeza…siempre,  siempre que sea posible, recomiendo empezar por el cuerpo. Parecerá contradictorio, pero a través del cuerpo podemos conectar con el inconsciente.

Es muy fácil de observar…si cuando estamos mal, estresados, tensos, tristes…el cuerpo nos da señales: contracturas, malestar en el estómago, falta de energía. Podemos recorrer el camino inverso y tratar bien a nuestro cuerpo para que nuestro interior vaya tomando nota…y paralelamente ir abordando el mundo interior y la mente. Porque sin un cambio de percepción más amplio será difícil ver resultados a largo plazo.

Aprendemos a observarnos, atender nuestras necesidades. Dónde está la tensión y cómo relajarla, darnos el descanso necesario, hacer  estiramientos o posturas de yoga que pretenden el equilibrio mente-cuerpo, meditación o mindfulness para volver a conectar con nuestra atención y no dejar que la mente nos sature y desborde.

El estrés o el miedo generan la hormona del cortisol. Implicada en los procesos inflamatorios y autoinmunes.

El amor y la sensación de bienestar hace que segreguemos oxitocina. Hormona que tiene la capacidad de anular los efectos de la amígdala y, por lo tanto, de bloquear el miedo.

Todos sabemos que cuando nos enamoramos, por ejemplo, la revolución química hace que nos sintamos pletóricos y radiante