Aún hay muchas personas que se preguntan qué puede aportar Mindfulness a nuestro día a día, a nuestra vida. Con esta entrada pretendo acercar esta práctica y este estilo de vida a quienes aún no se deciden a dar los primeros pasos.

Mindfulness para principiantes: 
Cómo dar los primeros pasos. 

Mindfulness además es una forma de ejercitar la atención tan dispersa y difícil de sostener en esta era de exceso de contenidos en Internet.

Estamos hiper conectados a un mundo de datos, a lo externo, y dispersos por la gran cantidad de información a la que tenemos acceso al instante.

No seria exagerar decir que tenemos muchos problemas de atención en estos días y que estamos desconectados de nosotros mismos.

Mindfulness es sencillo y complicado a la vez por esto mismo.

Sencillo porque solo hemos de darnos cuenta y redirigir nuestra atención y complicado porque precisamente vivimos dispersos y con dificultades para atender el momento.

Su objetivo no es la relajación, aunque al practicarlo se consiga indirectamente.

Hay que practicarlo sin expectativas porque si nos sentamos esperando algo y  luego no se consigue lo que puede crear es frustración y más ansiedad. Solo estar, dándonos cuenta de lo que estamos viviendo o pensando o sintiendo en ese momento.

A fin de cuentas eso es la vida lo que te está sucediendo ahora.

Es mejor planteárselo como una forma de encontrar momentos para conectar con uno-a mismo y con lo que nos rodea prestando nuestra atención o escuchar a alguien plenamente cuando nos habla o a esa voz que hay en nuestra cabeza que parece ir por libre, comer distinguiendo los sabores y texturas, pasear siendo conscientes de lo que nos rodea…

Es un estilo de vida.

“Creo que el mejor regalo  que puedo recibir de alguien  es; que me vea,  que me escuche,  que me entienda,  y que me toque.  El mejor regalo que puedo dar  es ver, escuchar, entender  y tocar a la otra persona.  Cuando se ha hecho esto,  siento que se ha hecho contacto.”

Virginia Satir

Como la parte Mindful del término indica un cambio en la manera de ver y percibir, de interpretar y darnos cuenta a través de esta práctica o de cualquier otra que te haga sentirte conectada. Que nos haga vivir lo que estamos viviendo.

Así que para empezar a introducir esta práctica en nuestros días, daría una serie de pasos:

Hay que tomarlo como un reto. A modo de juego consigo mismo; como si estuviese construyéndose o creándose y sabiendo que a la larga se convierte en un hábito que será bueno para su salud.

 

Es un método de transformación interior  con todo lo que conlleva.

 

Mindfulness me decía que no luchara contra mí misma,  que lo que sentía, lo que pensaba, lo que era y quién era estaba bien, que no me juzgara; simplemente era…es. Y darse cuenta bastaba para reconducir tu vida y redirigir tu atención hacia la calma.

Los primeros ejercicios de atención consistirían en movimientos conscientes para conectar con el momento presente y con su cuerpo. Son ejercicios de mindfulness de corta duración ideales para comenzar.

En este audio dejo una práctica y meditación guiada corta, de unos 5 minutos, para sentir y conectar con el cuerpo.

En la misma explico que el cuerpo somatiza nuestras emociones, pensamientos y sentimientos, es una de las maneras en la que nuestro inconsciente se comunica con nosotros.

Por lo tanto, si cuidamos y escuchamos a nuestro cuerpo, prestándole atención con estos ejercicios de concentración,  el inconsciente tomará nota.

Digamos que una de las maneras de comunicarnos con nuestro inconsciente es a través del cuerpo.

Los movimientos conscientes y los estiramientos o posturas de yoga ayudan a poner en funcionamiento músculos,  comenzar a observar las respiraciones, sin controlarlas, solo dándonos cuenta e ir redirigiendo nuestra atención a lo que sucede en el momento.

“Parar y ver” en cualquier momento del día; mientras camina, sentir el aire sobre su cara, el peso de su ropa, la gente que pasa, el cielo o los edificios.

Observar simplemente y si aparecen juicios o pensamientos dejarlos pasar o ser y vuelva a traer su atención al momento presente, a lo que le rodea, al ruido, a lo que lo distrae o moleste; sin más que advertirlo.

Hacer ejercicios de atención voluntariamente durante un tiempo: Contar mentalmente o contar las respiraciones, mirar un objeto y describirlo.

Son ejercicios que están a nuestro alcance en cada momento y que solo de nosotros depende que los llevemos a cabo o no para ir consiguiendo que nuestra atención no esté dispersa la mayor parte del día.

El reto supone  ir más allá de ciertos límites que nos pondremos a nosotros mismos, traspasarlos o saber vivir con ellos puesto que el juego es con nosotros y con nadie más; aunque los resultados, también se terminen viendo reflejados en nuestro entorno.

Estos límites serán el aburrimiento, la incomodidad,  la opinión propia y de los demás sobre la pérdida de tiempo que supone estar “sin hacer nada” que no son más que creencias y juicios y formas de evadirse, el miedo a afrontar el sufrimiento,  el sentirnos incapaces a veces, etc…

Después le diría que intentara practicar la atención plena de una forma consciente, empezando por un minuto al día, que se centrara en la respiración sin forzarla o en las sensaciones corporales, en su propio cuerpo y en volver a traer la atención siempre que aparezca un pensamiento.

Y que lo tomara como hábito me parece fundamental, dicen que son entre 21 y 90 días, los necesarios para poder crear un hábito, pero mínimo, luego ya se convierte en parte de tu día e incluso llegará un momento en que te encuentres en el momento presente más y más y meditar sea parte de tu día a día.

Hagamos una práctica completa incluída en mi libro:

Busca un lugar dónde estés a gusto, intentaremos estar solos para conectar con nosotros mismos y que, en principio, no nos interrumpan.

Sentados cómodamente intentamos centrarnos en los ruidos que nos rodean, están ahí formando parte de nuestro momento así que los escuchamos aunque nos molesten o irriten.

A veces malentendemos el hecho de querer conectar con nosotros mismos o con el momento en el que estamos tratando de eliminar o luchar con lo que forma parte del mismo y es todo lo contrario.

Aceptamos ruidos, sensaciones corporales, el lametazo de nuestro perro que quiere jugar, pensamientos irritantes y placenteros, todo lo que venga a visitarnos o conviva en nosotros; nos damos cuenta de ello y aceptamos que sea cómo es , que suceda cómo ocurre.

No intentamos hacer nada, ni cambiarlo, ni etiquetarlo…si nos hace sentir mal o incómodo, lo dejamos ser, lo vemos y sin forzar veremos que cambiará, vendrá otro ruido u otro pensamiento si no nos empeñamos en quedarnos en el mismo.

Podemos practicar a  vivir el momento tal cual es con nosotros mismos incluidos siempre que queramos o necesitemos un respiro, dos minutos, cinco, quince… tampoco vamos a forzarnos a estar un tiempo determinado.

Estamos intentando adquirir un nuevo hábito en el sentido de hacer algo distinto a lo que hacíamos, pero si vemos que nos resistimos mucho a ello empezar por poquito tiempo y por lo que más natural nos resulte, escuchar los ruidos, centrarnos en la respiración sin forzarla, nuestras sensaciones corporales.

Se puede anclar el inicio de estas sesiones a un sonido, el gong  o la campanillas, yo tengo unos crótalos, unos platillos que según el sitio del que proceden se llaman de una forma u otra y que son los usado por Kabat- Zinn para iniciar esos momentos de conexión con uno mismo o con el momento.

Anclar un sonido supone que con un sonido repetido y asociado a una situación de calma o bienestar o cualquier emoción o sensación, llegará un momento que el simple sonido facilite de forma inmediata o induce la relajación o ese mismo estado al que se ancló.

Aquí tenéis un vídeo que he realizado con un ejercicio de mindfulness para la ansiedad, el estrés, los momentos de desasosiego o para practicarlo siempre que queramos traer una sonrisa a nuestro momento.

Podemos comenzar a hacerlo durante un minuto, cinco…hasta que notemos una transformación hacia la calma y la tranquilidad.

A parte de  mi propio Pack La Isla de Ser, en el siguiente enlace podéis acceder a una relación de libros sobre el tema.

Y aquí os dejo una Guía Gratuita sobre el poder de la atención en nuestras vidas.

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