La Naturaleza nos susurra

La Naturaleza nos susurra

 

La Naturaleza nos susurra y nos cuenta historias sobre nosotros mismos.

Solo tenemos que conectar con ella.

Fundirnos con ella siempre que podamos.

Ir a la montaña, al mar, incluso a un parque con árboles.

Cuando vemos a los animales en libertad o a nuestros propios compañeros de vida: los perros, gatos…algo nos susurra desde lo más profundo de nosotros mismos.

Somos vida todos y cada uno de nosotros.

Una vez escribí que vivir es un continuo parpadeo de miradas hacia afuera y hacia adentro.

Eso es la vida. Un continuo parpadeo.

Es inevitable parpadear, pero sí que podemos hacernos conscientes de donde poner nuestra mirada en el parpadeo hacia afuera y también hacia adentro.

Siempre que puedas elige: lo que ves en televisión, qué hacer en tu tiempo libre, a qué dedicar tus días, lo que lees, con quienes pasar tu tiempo…es otra forma de alimento.

A veces creo que los sueños nos recuerdan lo poco que nos conocemos.

Así que no le demos tanta importancia a todo y no nos creamos tanto a nuestros personajes. Esos que usamos para relacionarnos con el mundo y con nosotros mismos.

Cuidemos las relaciones con los demás y la que tenemos con nosotros mismos.

Una sencilla práctica de atención:

Caminando por la playa, la montaña, camino al trabajo, en casa…

Traeremos nuestra atención a nuestras pisadas y sensaciones corporales

mientras andamos.

Levantaremos un pie y luego otro, y nos centraremos en las pisadas, solo en

ellas.

Después…

en los sonidos que nos rodean.
en la brisa del viento sobre nuestra cara.

Si nos acompaña alguien o nuestro perro, nos hacemos conscientes de ellos,

del sonido de sus pisadas y de las nuestras.

Del lugar en el que nos encontramos, si hay árboles, mar y arena o coche 

Esto es mantener la atención en el momento. Ser consciente de dónde estamos y lo que hacemos, de lo que nos rodea y dejar de vivir todo el tiempo en nuestras cabezas.

Si te ha gustado este texto está incluido en  la Guía La Isla de Ser.

Rafaela Carmona

MundoMindful

Licenciada en Psicología y Experta en Mindfulness. Escritora y Creativa.

Mundo Mindful nació como un nuevo estilo de vida enfocado en el aquí y el ahora,  en la atención y en la creatividad que surge del momento.

Y enseñando aprendo.

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Qué es Mindfulness

Qué es Mindfulness

Cuando escuché hablar de Mindfulness por primera vez no le di importancia; me dijeron que consistía en Meditar y respirar. Por aquellos tiempos era de las que decía que con mis “nervios” sería incapaz de estar sin pensar ni hacer nada ni dos minutos. Me pareció aburrido y eso que yo había estudiado Psicología y participado en talleres de relajación; pero por cosas de la vida estaba trabajando en algo que no tenía relación.

Mi vida personal dio un vuelco a todos los niveles hace unos años y me encontré aturdida y sin saber dónde aferrarme. Empecé a conocer a una serie de personas que trajeron consigo temas que me comenzaron a interesar: la espiritualidad, la física cuántica… y así empezó mi periplo de investigación.  La películas Y tú qué sabes con Joe Dispenza, y la El cambio de W. Dyer, la psicología positiva y otros muchos me acompañaron en mi viaje de transformación personal.

Si cuando algo externo a mí me interesaba no paraba hasta encontrar toda la información que podía al respecto  ¿por qué no investigar sobre todo aquello que podía hacerme sentir bien a nivel interno?

Y en el camino…

Me di cuenta de que no tenía más que perder que una forma de pensar que no me hacía sentir bien

 

No podía aferrarme a algo que me hacía vivir tanto dolor ¿Qué sentido tenía vivir aferrada al sufrimiento?

Empecé a intentar visualizar para intentar ir desprogramando esos pensamientos negativos o limitantes y sentir hacia dónde quería ir o en quién me gustaría convertirme, ya se sabe que tu cuerpo mientras visualizas vive como si estuviera sucediendo y pensé que no le vendría mal a  un cuerpo agotado algo de bienestar. Peor no iba a estar…

Empecé a experimentar conmigo misma probando prácticas distintas: meditación más profunda, meditaciones guiadas, andar por la naturaleza mucho más tiempo de lo que lo solía hacer,  cambié la alimentación para ver si de una forma natural podía  cargar a mi cuerpo y me mente con más energía y me esforcé por darme cuenta cuando pensamientos dañinos y negativos acudían a mi mente y los intentaba cambiar por otros positivos…

Pero se convirtió en una especie de caza de pensamientos o evitación de los negativos o esa palabra tan usada ahora “tóxicos”.

Ahora me doy cuenta que era una resistencia, una pelea continua conmigo misma por ser distinta a cómo estaba siendo, pero en mi viaje me vino más o menos bien para salir un poco del pozo en el que me encontraba.

Cuando intentas ir contra lo que sientes y no escucharlo es muy probable que vuelva potenciado. Porque no lo estás dejando ser.

Hay que afrontar estos pensamientos y emociones, verlos y reconocerlos y quedarnos en ellos, escucharlos para ver qué nos están demandando o qué nos pedimos a nosotros y nosotras mismos. Y después no dejar que se nos vaya la vida en rumiarlos una y otra vez. Decidir traer calma fijando nuestra atención en aquello que elegimos.

En este viaje absorbía conocimientos de distintas fuentes: filosofía, psicología, budismo, espiritualidad, New Age. Lo engullía todo. Tenía ansia o necesidad de respuestas, de sentirme bien, de saber vivir conmigo o con lo que me rodeaba.

He de destacar a maestros como Sergi Torres, alguien que llegó para quedarse; así como otros estuvieron de paso, Sergi es alguien a quién regreso, sus charlas en Teatros de Barcelona, grabadas y subidas Youtube, sus libros y su película; es alguien a quién recomiendo escuchar.

La vida es curiosa, fue uno de los primeros conferenciantes que empecé a oír al inicio de mi viaje personal y que no me llegaban, me imagino que todo tiene su momento y finalmente un día volví a escuchar una de sus charlas y todo lo que contaba comenzó a encajar.

Y finalmente Mindfulness volvió a mí para resonar y quedarse. Profundicé en el tema y descubrí que era lo que más iba conmigo hasta el punto de decidir estudiarlo oficialmente y hacerme experta en el tema.

Era como volver a ese fluir en el que nos encontramos cuando somos niños pero siendo conscientes de ello y de tu vida, de lo que pasa. La mente de principiante. Ver todo como si lo acabaras de descubrir. Tan fácil y tan difícil a la vez.

Mindfulness me decía que no luchara contra mí misma,  que lo que sentía, lo que pensaba, lo que era y quién era estaba bien, que no me juzgara; simplemente era…es. Y darse cuenta bastaba para reconducir tu vida y redirigir tu atención hacia la calma.

No luchas contra ti o por retirar un pensamiento que te duele, lo dejas ser, lo miras, le hablas y tratas de no juzgarlo, le prestas atención y luego lo dejas ir.

Lo aceptas y al no luchar contra el mismo, irá perdiendo intensidad y tú dejarás de huir de lo que es; de lo que sientes, de lo que piensas y de lo que te pasa.

Aprendes a mirarte, a escucharte, a mimarte y a aceptar. Sé amable contigo.

 

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Cree en ti y déjate en paz.

Cree en ti y déjate en paz.

 

 

¿Cómo creer en ti y dejarte en paz?

Soy Escritora, con la primera en mayúscula, sí, porque he de empezar a creer en ello. Creer en ti es tan necesario…

Puede que cometa alguna falta de ortografía, de tipografía en las maquetaciones, que mis oraciones no tengan la estructura perfecta o  mis historias necesiten más desarrollo;  pero escribo y cuento historias. Primero para mí y luego decido si compartirlas o no.

Dar el salto al vacío o quedarme con ellas guardadas en un cajón.

Pero estoy comenzando a notar que la presión por dar contenido de calidad me está bloqueando la espontaneidad de dar y compartir. Es cierto que nos superamos cada día y que, una vez que tienes una obra algo conocida, las expectativas sobre lo que escribes crecen.

Pero y si me apetece escribir una historia distinta o más ligera sin buscar la perfección en cada palabra que escriba.  Pues lo hago y listo. Si no lo hiciera sería porque me puede la presión de lo que demás opinarán o dirán, de las comparaciones que hagan entre mis libros; muy lógico todo ello, yo misma lo hago con mis obras y las de los demás. Pero ya está. No tiene la menor importancia.

Eso no me tiene que impedir escribir lo que me dé la gana y compartirlo, siempre y cuando tenga una mínima calidad, que al menos  yo crea que he hecho lo mejor que he podido con esa obra: pulirla, corregirla y mimarla.

Ya si gusta o no…son las expectativas de los demás. Yo he dado el salto y lo mejor de mí.

Esto se puede aplicar a toda decisión en la vida profesional o no.

A veces las expectativas que ponemos en nuestros actos o lo que los demás esperan de nosotros nos paralizan. Hasta el punto que dejamos de hacer algo que nos gustaba o apasionaba por puro agobio, miedo o perfeccionismo.

Sinceramente, no es tan importante. Ni siquiera para ti. Puede que te equivoques, puede que fracases, puede que te critiquen a ti o tu obra…y qué.

Todo lo que te ayude a crecer como persona o como profesional, bienvenido sea. Pero quienes necesiten andar criticándote a ti o lo que hagas, es problema de ellos.  Quítale toda la importancia, no dejes que te afecte, porque no importa absolutamente nada.

La vida está ahí fuera y dentro de ti. Pero la vivirás según interpretes todo lo que ves y piensas.

Es lo más grande que tenemos, pero hemos de quitarle importancia a lo que nos sucede por más dramático que sea. Si estamos pasando un duelo, lo vamos a pasar tanto si lo aceptamos como si nos resistimos. Y ambas reacciones están bien en el sentido de que están sucediendo.

No peleemos todo el tiempo contra nosotros mismos. Aprendamos a vivir con nuestras decisiones. Si estamos tristes no nos culpemos por estarlo…tendrías que sentirte afortunado en vez de estar llorando por las esquinas. Sal ahí y pelea. Tienes que esforzarte por sentirte mejor en la vida, etc… Esa voz interior que a veces no nos deja tranquilos; que lo mismo nos puede animar que machacar.

Como si vivir fuera una tensión continua contra algo, contra ti mismo, contra lo que te sucede, contra tu vida.

Dejémonos en paz.

Estaba pensando en dejar de escribir; es complicado seguir en esto a no ser que seas Best Seller. Ocuparme exclusivamente en la Psicología, aportar valor para el bienestar de otras personas.

Pero esta mañana me encontré un mensaje en  Messenger de una persona desconocida, que había leído una de mis novelas, y me preguntaba cómo  podía dar orden y sentido a sus sentimientos para escribirlos. Si yo podría orientarla. Por supuesto, lo hice.

Y al hacerlo recuperé la ilusión de poder acompañar a otras personas a través de la escritura. Unir terapia y escritura. De  una forma u otra poder dar valor siendo yo misma y haciendo lo que deseo hacer.

De momento os dejo una Guía de Bienestar en la que estoy trabajando. Gracias por leerme.

 

 

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Qué hacer cuando nos sentimos tristes y apagados.

Qué hacer cuando nos sentimos tristes y apagados.

He de comenzar reconociendo que tengo predisposición a la tristeza y que ha habido ocasiones en mi vida que me he sentido metida de lleno en una depresión; no de las mayores o severas, pero sí como resultado de situaciones que iban aconteciendo.

Reacción frente a lo que sucede. Esto me llevó a interesarme por el desarrollo personal y la psicología desde muy joven y finalmente a estudiar la carrera ya pasados los 30 mientras trabajaba en algo que nada tenía que ver.

Además en mi familia hay tendencia a la depresión; ciertamente nunca me preocupó, no pensaba en ello hasta que hace unos cuatro años todo en mi vida se complicó hasta el punto que sentía que me metía en un pozo sin fondo y que lo único que me quedaba era hacer lo que de mí dependiera mientras me tocaba vivir esa situación.

Si puedo describirlo con pocas palabras serían: me abandoné. Me dejé estar y ser.

Sé que cuando te sientes triste y apagado es posible que no tengas ni ganas de leer este articulo para empezar. Pero hay que ir cambiando rutinas y hábitos que sabemos que nos harán sentir mejor.

En vez de responder a lo que nos sucede a partir de ciertos patrones de pensamientos, rutinas y hábitos que nos han llevado a ser como somos o hacer lo que hacemos, seremos proactivos y aquí volvemos al tema de dónde ponemos nuestra atención y qué nos decidimos, cómo nos hablamos.

Creo que en todos nosotros hay un centro, una esencia de lo que somos; esa conciencia permanece inmutable ante los muchos cambios que podamos acometer en nuestras vidas. Luego está la predisposición genética que para ciertas enfermedades o características es innegable.

Pero lo que somos, la mayor parte de quienes somos, se ha ido construyendo en función de cómo hemos ido reaccionando antes los acontecimientos de nuestras vidas.

Y si somos sinceros, si nos paramos a pensar solo un momento, nos llega de forma clara la certeza de que la mayor parte de nuestra vida hemos vivido en automático, reaccionando sin saber muchas veces por qué hacíamos las cosas de ciertas maneras o haciéndolas a posta porque así es cómo yo actúo, lo que me hacer ser como soy.

¿Qué pasaría si actuaras de otra manera? ¿Dejaría de haber congruencia entre quien crees que eres y la forma de actuar que ser así conlleva?

Os diré lo que yo empecé a hacer y sigo haciendo porque hay que mantenerlo en el tiempo.

Muy resumidamente: Leer, andar, comer, meditar y amar. Que no precisamente en ese orden.

Descarga la Guía Gratis sobre cómo recuperar tu bienestar y tu energía.

Leyendo supe, por ejemplo, que cambiando la alimentación y siendo más activa podría nivelar cierto desequilibrio a nivel químico y hormonal. La mayor cantidad de serotonina se segrega en el sistema digestivo y un nivel adecuado de la misma en nuestro cuerpo es necesario para la sensación de bienestar; para el correcto funcionamiento de la interrelación del cerebro con el sistema digestivo.

Comencé a caminar y caminar, no tanto como Forrest Gump, pero según me iba pidiendo el cuerpo. Y todo el tiempo en el que iba caminando, acompañada de mis perras, &nbspempecé a fijarme en lo que me rodeaba y a salir de mi y de las rumiaciones del día a día, a tener consciencia de tu lugar en el espacio que te rodea y a disfrutar esos momentos, que es de lo que se trata. Además físicamente empecé a recuperar esa energía que notaba se me iba agotando.

Recuerda

Y leyendo mi mente se empezó a abrir a otras posibilidades: Epigenética, atención plena, meditación, visualización, yoga, cambio de hábitos, cuántica, consciencia, etc…

He dejado de identificarme con mis pensamientos, cuando siento cualquier emoción, incluida la tristeza, no intento reprimirla, ni rechazarla, la veo y la siento a mi mesa a comer y hasta le he dedicado un poema, está ahí es parte de mi igual que la alegría y otras emociones; pero no me identifico con ella, no soy yo. En esos momentos la siento, pero al dejar de darle importancia pasará porque todo pasa.

Esto es permitirte ser. Alguien podría decir: ¿y si te llega la ira también la permites ser?. Pues sí y al verla es cuando puedo dejarla ir porque no me identifico con ella. Incluso cuando reacciono con ira, me doy cuenta y ya está, no me machaco porque no es espiritual o cualquier etiqueta de este tipo.

Somos personas. Vivimos en un cuerpo con unas determinadas características, potencialidades y maneras de percibir; mindfulness me ayudó a darme cuenta de que podía decidir donde poner mi atención, estaba bien como era y lo que sentía, pero desde ese punto de aceptación solo puedes crecer hacia la dirección que desees o quedarte quieta. Tu decides.

La mente igual que puede llegar a limitarnos a partir de patrones y hábitos repetitivos que tienen su función adaptativa; reconociéndolos y tratando de crear otros que nos hagan vivir más acorde a lo que queremos ser y cómo nos queremos sentir, podemos ir reconstruyendo quienes somos, moldearnos a nuestro gusto. Pero solo si quieres, no creo que sea obligatorio: si tú decides que quieres seguir “siendo como eres y actuando como lo haces” sin creer que tengas que cambiar absolutamente nada; no lo hagas.

Momentos de tristeza tenemos todos y bienvenidos sean, estar apagado y sin fuerzas o energía también nos sueles ocurrir en ocasiones. Pero ocurre que podemos quedarnos en esas situaciones y convertirse en sufrimiento. Es ahí donde nos toca decidir…

Y le toca el turno a amar, aunque creo que llevo escribiendo todo el tiempo sobre eso; cada palabra. A fin de cuentas tenemos que hablarnos bien, cuidarnos y de eso trata todo ¿no?

Así que ya sabes…siempre puedas leer, andar, comer, meditar y amar. En el orden que quieras.

Rafaela Carmona

MundoMindful

Licenciada en Psicología y Experta en Mindfulness. Escritora y Creativa.

Mundo Mindful nació como un nuevo estilo de vida enfocado en el aquí y el ahora,  en la atención y en la creatividad que surge del momento.

Y enseñando aprendo.

Y si quieres saber más...

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Cuando intentas cambiar y nada sucede

Cuando intentas cambiar y nada sucede

Cuando intentamos cambiar y nada sucede.

Actualmente todos hemos oído hablar y decir que el aprendizaje está ligado a la emoción y que, sin esta, memorizamos como loros. También sabemos del poder de la emoción y la memoria cuando vemos casos de personas con demencia senil o Alzheimer que al escuchar la música de canciones conocidas por ellas enseguida han recordado la letra cuando no pueden recordar lo que hicieron el momento anterior.

Nos dicen que no nos identifiquemos con nuestros pensamientos porque si así fuese en cuanto dejemos de pensar algo ya no seríamos lo que pensábamos, pasaríamos a ser esos otros pensamientos. ¿Podemos cuantificar la cantidad de pensamientos que tenemos al día? Entre 60.000 y 70.000 al día. Si nos identificamos con nuestros pensamientos entonces seríamos muchas personas al día.

Esto es mucho más correcto que creer que somos estructuras sólidas de pensamientos recurrentes de las que no podemos salir. Puede que haya etapas en nuestra vida que así sea y que un día te des cuenta de que han pasado años en piloto automático o modo zombi. Y esa sensación es tan extraña  y hasta dolorosa… De alguna forma, por patrones aprendidos, por inconsciente personal o familiar has ido creyendo en unos pensamientos más que en otros y en torno a ellos has establecido el “Yo soy así” y esto te daba seguridad, cierta estabilidad en este caótico mundo que no es más que un reflejo de lo que somos, de la inconsciencia en la que vivimos.

Si cada uno de nosotros decidiera abrir los ojos y elegir a lo que quiere prestar atención nuestra vida cambiaría en la medida en que somos nosotros los que damos poder y lo ponemos allá donde decidimos focalizar nuestra atención en cada momento.

No siempre y a cada segundo lo vamos a conseguir, pero sí que podemos hacerlo siempre que nos demos cuenta de que nuestra mente anda divagando o en automático o eligiendo de forma inconsciente o deliberada por pensamientos que nos dañan. No se trata de huir de ellos, no es eso; lo vemos, los reconocemos al darnos cuenta y voluntariamente les decimos o nos hablamos a nosotros mismos de otra manera. <<Acabo de veros, sé que estaba pensando esto o aquello, pero sinceramente prefiero focalizarme en estos otros>>. No buscamos evadirnos de los llamados pensamientos negativos, a los que les damos esa connotación que nada nos gusta ni les favorece; son pensamientos y listo.

Como reza la imagen . ¿Y si nada está mal?  Yo decido tener otros pensamientos porque esos no me han servido para conseguir estar o ser de cierta manera en mi vida. Me han acompañado X años y les he escuchado y atendido, pero en estos momentos decido hablarme de otra manera a mí misma. Focalizarme. Esto es despertar para mí o darse cuenta, ver lo que está sucediendo en tu cabeza de forma que lo puedas dejar pasar y no aferrarte a ello como si al soltarlo perdieras quién eres.

Eres muchas cosas y entre ellas lo que decides a cada momento atender. Es lo único que está en tus manos, es nuestro libre albedrío, nuestra libertad última y suprema. La vida son otras muchas cosas que no podemos controlar, somos dioses y diosas de lo que podemos decidir y atender a cada momento. ¿Te parece poco?

Entonces atendiendo al título de este post. ¿Qué crees que tendríamos que hacer cuando intentamos cambiar y nada sucede?

Si quieres seguir aprendiendo sobre creencias, pensamientos, mindfulness, hábitos  y  habilidades para empezar a cambiar o atender a lo que quieres hay mucho conocimiento disponible en libros, internet, talleres, conferencias…

Iré haciendo una serie de recomendaciones que pruebe y valore por mí misma.

En este caso una maravillosa conferencia virtual a la que ya he podido acceder para ver todos sus vídeos y no puedo más que aplaudir a la organizadora porque te empodera desde la mentalidad (nuestros pensamientos, creencia y emociones), pasando por las acciones que podemos tomar y abriéndonos muchas puertas en la era digital. Oportunidades de negocio  y de empezar a crear y construir lo que quieres para tu vida. Sin fórmulas mágicas y excelentes expertos en los temas.

¿Dónde decides poner tu atención?

Berto Pena da una breve píldora sobre la atención en una de las masterclass de esta conferencia virtual .

 

 

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